sábado, 14 de junio de 2014

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡SOY UN BOCHORNOOOOOO!!!!!!!!!!!

El domingo que jugó Independiente contra Instituto, fui invitada a un asado.
Dije que aceptaba siempre y cuando viésemos el partido, a lo cual accedieron ya que la anfitriona es fana de El Rojo. Le afané una de las camisetas a mi hermano, me la puse y partí.

La cita era a las 12 de ese hermoso día de sol, a la cual llegué 12:10, por culpa de los transportes, no mía porque detesto ser impuntual.
Del grupo ya reunido ,(unas 12 personas), yo conocía a 4: Una muy bien, otra un poco y las restantes casi nada.
Me recibieron como una más, conocida de años y me hicieron sentir cómoda desde el primer segundo.
La mesa ya estaba puesta y lucían platos con ensaladas, cubos de queso, palitos, chizitos...una picadita. ¡Ah..!.cada uno debía llevar una ensalada o un postre. Yo compré una frola de batata...Cuando no conocés...mejor andá por lo seguro, a alguien le va a gustar.
Conocí una tocaya con la cual enseguida pegamos onda y nos pusimos a parlotear, sin alejarnos del entorno.
Al rato, me muestran desde lejos dos envases: una gaseosa y un vino. Acá cabe aclarar que yo tengo prohibidísimo: Gaseosas...jugos preparados...limón...menta...mentol...y algunas otras cosas que ya no me acuerdo.
Ante ésta situación, señalo el vino. ¡Obvio!...
Llegados a éste punto, permitánme detenerme y traer un poco de mi historia:
"Había una vez...una mujer que merced a su esfuerzo había logrado transformarse en independiente-pudiente y se daba pequeños gustos, además de sostenerse económicamente sola. Ropas de marca y exclusivas...infinidad de zapatos y carteras de todos los colores y a juego...salidas...paseos...restaurantes. Cuando se puso en pareja, no varió en nada su estilo de vida. Al contrario...casi, casi se había transformado en somelier y armó en su depto una pequeña bodega de 6 tintos, 6 blancos y 6 rosados, la cual se renovaba quincenalmente. Habiendo desarrollado un particular gusto por los tintos fuertes, con cuerpo, varietales de buenas cepas y adoptó el Borgoña de Orfila como su favorito.
Cuando se vino la malaria...la bodega de madera terminó en el trueque, junto con los zapatos y carteras y ropas... y el vino se transformó en "Suin" Naranja o Ananá. La vida de ella dio un giro que puso todo al revés. Muchos años de remar contra las corrientes, hasta el 2005 en que las cosas empiezan a mejorar un poquito. En su familia, ningún hombre tomaba alcohol y a ella ya le habían prohibido los jugos. El agua de la CABA era clorhídrica y la del GBA...intomable. A su madre sí le gustaba el vino y empezó a comprar en "el chino", un tinto patero muy rico, que compartían diariamente.
Otro golpe del destino...y la madre partió. Otro "ajuste de cinturón" y otra baja en la calidad del vino. Pasó a el  "tetra" en sus diversas marcas, que estuviera de oferta. Pero eran ásperos, rasposos y empezó a ponerle agua. Y llegaron los "Precios Cuidados"...única marca: Uvita...ta....ta...tá. Kerosene rebajado, y el agregado de agua ya se hacía imprescindible...". Fin del cuento. Volvamos al asado.
El mismo se dilataba y empezamos a entrarle a los quesos, las ensaladas y lo demás. NUNCA mi copa tuvo más de 2 cm. de líquido, servido en copones al efecto, como corresponde a personas entendidas y de buen gusto.
Se hablaba de todo, nos reíamos de todo y brindábamos por todo. ¡Hacía tanto tiempo que no disfrutaba una reunión...con tanta camaradería, buena onda y tanta carcajada, que hasta casi me ahogo con las lágrimas! La hermana de mi amiga tuvo que socorrerme con papel higiénico para secar mi cara y hasta mi nueva amiga tocaya llegó a asustarse...Jajajajajajajaja...¡Miren!

En un momento nos enteramos que el "asador se había quemado la mano"...más retraso y a seguir dándole a las ensaladas y los quesitos.
Juro por mis viejos, que ya no están, que tomé 6 (seis) copas de vino. Nada más.
Después llegó el asado y ya apenas lo probé porque no encajaba en mis gustos. Disculpen. No es una crítica, sólo son gustos no escritos...
Yo conozco mis límites alcohólicos y se perfectamente cuando parar. Pero en ésta ocasión o me falló el chip o me sentía tan plena...que no le dí bola.
Cuando llegó el momento de pararse y buscar ubicación para ver el mentado partido...¡me fuí a la mierda!...caí de costado sobre el piso repitiendo: "No estoy en pedo"...Jajajajajaja...¿Qué no?. Me recostaron en un confortable sillón y desde allí miraba a todos y los saludaba como los gatitos chinos...¿vieron esos que mueven la manito? Así.
Del resultado del partido me enteré cuando volví a mi casa, todos se ocuparon (y se los agradezco enormemente) de decirme que no había hecho ningún papelón...no me había descompuesto...no me había dado por el vino triste...y se habían divertido con mi muletilla: "NO estoy en pedo".
Díganme la verdad: ¿No soy una borracha adorable, a la que pueden cuidar una perra y un niño?...Jajajajajajajajajaaaaaaaaaaaa...
El jueves, cuando pude salir a hacer las compras acompañada del bastón y mi hermano para traer el carrito, aproveché una oferta de Día y compré 3 botellas de Michel Torino, Colección Dorada. ¡Nada mal! Al fin y al cabo...¡tengo que recuperar mi cultura alcohólica!
Gracias a todos por todo. Fin de la cita.

lunes, 24 de febrero de 2014

¡Qué tontería...!


Yo tenía 15 años y unos tíos vivían en Salto (¡detesto aclarar PBA, porque los uruguayos tengan una localidad con el mismo nombre!) y me invitaron a pasar una quincena en su casa.
Mi tío era camionero...así que por el pasaje no había problemas, ya que tomaría el querido y verde 1114, ida y vuelta.
¡Y por una vez...mi vieja dio su ok! Mi viejo en "esas cosas", ni pinchaba ni cortaba.
Mis primos eran tres o cuatro años mayores, pero ése no era problema. ¡Al contrario, si estaban llenos de amigos y además de parientes entre parientes con otros parientes!
Eso sí: Todos de distinto apellido, así que nunca sabías cuándo metías la pata al hablar con alguien de un tercero.
Y bueh...es un pueblo muy lindo, con un hermoso balneario al que íbamos hasta de noche...En Salto nació mi hermano porque mis viejos cuando se casaron, el mismo día rumbearon para allá y a los 2/3 años volvieron.
Y se hizo carnaval...Mi tío integraba la Comisión del "Club Compañía"...que era rival de otro más copetudo y competían a ver quien llevaba más gente a los bailes.
Yo no tenía ropa acorde, (viste cómo son los bailes en el interior, o al menos cómo eran en el '65, todo el ropero encima. ¡No sabés!)
El tema es que yo mido medio metro más que mi prima y 15 kilos menos. Lo único que podíamos compartir sin reformas, eran los zapatos. Ambas calzamos 36. La ropa...¡olvídalo!...pero igual me puse algo hilvanado "pa achicar" e hicimos la entrada triunfal en el Club. Se hizo un silencio de voces (la música seguía)...y todas las caras ¡me miraban!.
Claro...yo era "la prima de Buenos Aires de los Sainz"...¡qué bochorno!...
Yo soy (imagináte en aquélla época) muy beatleriana ...¿Y cómo iba a bailar? ¡Suelto, obvio,  revoleando los brazos y sacudiendo la cabeza!
Nop...nadie bailaba así. Todos lo hacían abrazaditos...pero como cuando el referí se interpone entre dos jugadores, o como tomando distancia.¡Minga de ♫ bailar pegados...♫!
Hice lo que pude, porque como era "la novedad" no me faltaron invitaciones...
Toooodo muy "normalito", hasta que un flaco osado, me sacó a bailar "Anochecer de un día agitado"...¡¡como había que bailarlo!!...Y ahí me sacudí como perro que salió del río...
hasta que me dí cuenta que nadie bailaba porque estaban ocupados mirándonos.
¡Incluídos mis tíos y primos, que se divirtieron a lo loco con el espectáculo!...
Al día siguiente no quería ni asomar el hocico a la calle, te imaginarás... Pero mi tío era un hombre muy respetado y fuimos al balneario a pasar el día. Un día en el que casi muero ahogada y conocí a un amigo de mi primo que...Pero mejor no les cuento nada más por hoy, ya que ésa historia...merece un capítulo aparte.